Según las estadísticas, ocurría un caso en un millón, aun era muy joven cuando su corazón decidió q no quería seguir latiendo. Recién entrados en los 18, todavía en la flor de la edad, era el comentario más escuchado, en el velatorio, sin embargo ella se encontraba, ahí, entre las finas telas de satén. Y por suerte para él la había encontrado.
Pasado ya los dos días, había esperado el tiempo reglamentario. Sin ninguna duda seria este el regalo perfecto para el príncipe.
Ahora q el cuerpo de la joven comenzaba el irreversible camino hacia la putrefacción, actuaria según las normas.
Primero lo primero, así q se introdujo en la bóveda en la cual la habían colocado, según las tradiciones de su familia humana, era de familia de bien, eso era mucho mejor, por q así no tendría q enseñarle cómo comportarse, no pasaba lo mismo con los q eran de bajos recursos, y había q enseñarle.
Tendría q sacarla, sin destrozar el ataúd y q su familia siguiera pensando q se encontraba ahí, después la despojaría de sus ropas y la ataviaría con las adecuadas para presentarla en la corte.
Llevaba más de doscientos años realizando el trabajo para sus maestros , como él los llamaba, así q ya era algo q tenia mas q mecanizado, pero esta vez sabia q tenia q lucirse, por q era el obsequio del aniversario de los quinientos años del príncipe.
Ni bien la saco, la coloco sobre uno de los bancos q se encontraban ahí para los dolientes, y se dispuso a poner el ataúd en condiciones para q no hubieran sospechas. Luego se volvió para verla, realmente era una niña exquisita, con su cabello negro ondulado, q le hacía de marco perfecto a su cara muy pálida, debido a las horas q llevaba muerta. Era muy delgada, y tenía puesto un vestido de gasa color blanco de breteles, con un cinturoncito de florcitas rosas.
Realmente se había lucido, era muy hermosa... tratándola con suma delicadeza, la tomo en sus brazos y se desvaneció con ella al ático q tenia, en lo más alto de la torre de los ingleses, en Retiro.
Una vez en el mismo la coloco con cuidado en su cama, ahora podía observarla detenidamente. Realmente era muy hermosa, con uno de sus dedos, le corrió un rizo q tapaba su cara. Sus facciones eran las de un ángel pensó, alguien al q podrías adorar todo tu existencia y no te cansarías, alguien a quien podrías amar...
Claro q eso no le correspondería , su deber era despertarla y traerla del limbo, para q después su amo la enamorara y fuera su compañera hasta q este lo decidiera, luego dejaría de alimentarla y simplemente volvería a dormir. Regresaría al lugar de donde la sacaría ahora, y su cuerpo tan hermoso, se marchitaría , se degradaría, y se convertiría en cenizas...
Que destino más cruel, pensó. Por experiencia sabia q el príncipe no la conservaría por más de 50 años, ninguna pasaba nunca ese periodo... realmente una lástima...
Con una mano, la incorporo suavemente y con la otra le quito el vestido, La piel era realmente suave, claro q en parte se debía a su corta edad, realmente era muy joven. Volvió a recostarla, y termino de desvestirla. Desnuda a la luz de la luna , su cuerpo tenía un brillo fantasmal y era exquisito.. Bueno tendría q dejar de verla así, solo era un peón en esto, algo insignificante y además las leyes de su raza prohibían q gente de su clase, tuvieran mujeres... no se les permitía tener compañeras, ni siquiera creándolas de esta manera...
Preparo todo con esmero para el ritual, las velas, el incienso y hasta puso algo de música en el DVD q recientemente había adquirido, un maravilloso según su criterio, invento de este siglo.
Ya estaba todo listo, ahora solo faltaba...
La tomo en sus brazos suavemente, le corrió el pelo q caía en cascada alrededor de su cara y así pudo descubrir su cuello, y vio ahí, la vena q se marcaba en la translucida piel, q lo llamaba y lo invitaba.
¿Podría hacerlo??
De repente esta pregunta resonó en su cabeza, nunca es su larga vida, se había cuestionado una conversión, y sin embargo ella lo ponía en dudas...
A q se debería, sería su juventud? Su hermosura? Esos labios q anqué ya se encontraban descoloridos, eran toda una invitación a besarlos...
Basta!!! Se ordeno... La convertiría, la llevaría frente a su príncipe y este elegiría si se quedaba con ella o no... Y si el príncipe no la quería?....
Diosh!, q le estaba pasando? A él qué demonios le importaba si el príncipe la quería o no?? Ese no era su trabajo, su trabajo era despertar y llevar, siempre había sido así, y lo seguiría siendo por toda la eternidad... no cuestionar, no salvar, y mucho menos no enamora...
¡Por dios!!! Ahora si estaba divagando, lo mejor sería despertarla, y luego darle la charla básica de q era lo q le estaba pasando, llevarla junto al príncipe , y seguir su camino, a la espera de la próxima elegida...
Volvió a concentrarse en su vena, una gota cayó en la mejilla de la chica de la nada... estaba llorando?' pero si él no podía llorar, solo una vez en toda la eternidad...
Sin pensarlo más clavo sus dos poderosos colmillos, y dejo q la sangre mágica hiciera lo suyo, el despertarla...
Tan solo transcurrieron dos minutos pero para él le pareció una vida... De repente do enormes ojos azules como la profundidad del mar se abrieron, y lo miraron, con una inocencia, y una pureza de aquella q nace nuevamente...
Y en ese instante supo lo q debía hacer, no la abandonaría a su suerte en manos del príncipe, no podría hacerlo con este ser tan maravilloso, la amaba, no sabía, el cómo ni el porqué, pero la amaba y entraría al mismísimo infierno por conservarla, y dios sabe q eso era lo q le esperaba.
Súbitamente, escucho una vos melodiosa, el canto de un hada, alguien q requería su atención en este instante, su amada le pedía respuestas y el seguro como estaba le daría el cielo y cada una de las estrellas.